En la industria alimentaria, especialmente en procesos como la extracción de aceite de orujo de arroz, el control de calidad y la seguridad del producto son factores críticos que definen la competitividad internacional. Según estudios recientes, hasta un 42% de las empresas con operaciones manuales reportan inconsistencias en la pureza del aceite, mientras que aquellas que han implementado sistemas automáticos logran una variabilidad inferior al 5% en los parámetros de calidad (ISO 9001, 2023).
El primer paso hacia una producción limpia es el preprocesamiento. En sistemas tradicionales, la separación manual de partículas extrañas o humedad residual puede ser ineficaz, generando residuos que afectan la estabilidad del aceite. Por ejemplo, una planta en México que adoptó nuestro sistema patentado de clasificación por densidad (basado en tecnología de air-sifting) logró reducir el contenido de cenizas en un 37% y disminuir la presencia de microorganismos patógenos como E. coli en más del 90%. Estos avances no solo mejoran la calidad final, sino que también cumplen con normativas de exportación como la FDA y la UE.
La extracción con hexano sigue siendo estándar, pero su manejo manual genera pérdidas significativas. Nuestros sistemas automatizados incorporan ciclos cerrados de recuperación de solvente con tasas superiores al 98%, lo cual se traduce en una reducción del 22% en costos operativos y una mejora directa en la pureza del aceite. Una fábrica en Perú informó una disminución del 18% en emisiones volátiles después de integrar esta tecnología —una ventaja clave para clientes europeos exigentes en sostenibilidad.
La etapa de refinación es donde más calor se consume. Con nuestra solución de recuperación de calor en cascada, cada fase del proceso aprovecha el exceso térmico del anterior. Esto permite una reducción del 25% en consumo energético total sin comprometer la eficiencia del desodorizado ni la eliminación de sabores indeseables. Un cliente en Colombia observó una mejora del 15% en la estabilidad oxidativa del aceite final tras aplicar este modelo, clave para mercados premium como Alemania o Japón.
📌 Conclusión práctica: Automatizar no es solo sobre eficiencia; es una estrategia de mitigación de riesgos que garantiza consistencia, cumple con normas internacionales y abre puertas a mercados altamente regulados.
Para empresas que buscan escalar con confianza, la transición desde operaciones manuales hacia líneas totalmente automatizadas representa una inversión estratégica en calidad, seguridad y sostenibilidad. Nuestra experiencia en más de 50 plantas globales demuestra que la diferencia entre éxito y fracaso está en cómo se gestiona el control de contaminación desde el inicio del proceso.
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