Si tú o tu equipo trabaja en la producción de aceite vegetal, sabes que el control de temperatura durante la extracción por prensado frío es clave para mantener la calidad del producto y maximizar la eficiencia energética. La diferencia entre un sistema manual y uno automatizado con control de bucle cerrado mediante PLC puede marcar la diferencia entre una línea de producción estable y otra con frecuentes paradas no planificadas.
El PLC no solo monitorea la temperatura —lo hace en tiempo real— sino que ajusta automáticamente la energía aplicada a los calentadores o refrigeradores según las variaciones detectadas. Esto significa que puedes mantener una temperatura constante dentro de ±0.5°C, lo cual es imposible con métodos manuales. En una planta real, esto se traduce en una reducción del 12% en consumo energético anual y una mejora del 9% en la tasa de extracción de aceite.
“En una fábrica de aceite de oliva en Andalucía, notamos que la precisión del llenado en botellas disminuía cada vez más. Tras revisar los registros del PLC, descubrimos que había una desincronización entre el motor de la prensa y el sensor de temperatura. Corregir este desfase permitió recuperar la exactitud del proceso y evitar pérdidas de hasta $3,000 mensuales.” — Ingeniero de mantenimiento, cliente anónimo
Este tipo de diagnóstico rápido es posible gracias a un buen sistema de registro de alarmas y monitoreo remoto. Te recomendamos usar herramientas como SCADA integradas con tu PLC para visualizar datos históricos y detectar patrones antes de que ocurran fallos mayores.
Recuerda: reducir paradas no programadas = aumentar ingresos por capacidad utilizada. Cada hora de inactividad en tu línea de prensado frío cuesta alrededor de $250 en producción perdida. Con un sistema bien configurado, puedes eliminar hasta el 70% de estas interrupciones.
La clave está en pasar de "reaccionar" a "anticipar". El control inteligente no es solo tecnología: es una forma de pensar diferente sobre la producción.
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